jueves, 16 de mayo de 2013

Tacones altos



Tacones altos

El uso de tacones altos viene ya desde hace mucho tiempo, siendo el primer modelo encontrado en una tumba del antiguo Egipto. Sin embargo, es debido a Catalina de Medici de la introducción de los tacones altos. Esta, para compensar su baja estatura, usaba tacones altos siendo posteriormente adoptados por la nobleza como un signo de estatus y prohibido su uso a aquellos que no pertenecieran a esta clase.

No hay duda de que los tacones altos dan más una elegante prolongación de la pierna, el tobillo se hace más delgado. En la cima de los talones la mujer se sienta sensual, poderosa y segura. El hombre la admira y se sorprende por la facilidad con la que se mueve.

Sin embargo, siempre hay un pero: existe un precio a pagar por atreverse a cambiar lo que la naturaleza ha evolucionado tan sabiamente. El pie, con sus 28 huesos, 16 articulaciones, 107 ligamentos y 20 músculos  (espero no haberme equivocado en el recuento) es una maravilla de la arquitectura y de la ingeniería en nuestro cuerpo. Una colección fascinante que nos apoya, equilibra y nos impulsa. En la marcha se tienen en cuenta dos ciclos: la fase de apoyo (60% ciclo de trabajo) y la fase de oscilación. Hay, entre ellos un pequeño momento de doble apoyo que es el momento de mejor equilibrio de ambos pies en contacto con el suelo.

Durante la fase de apoyo existen tres períodos: el período de recepción, donde el talón contacta con el suelo (15% de fase), el período intermedio, en el que se apoya el pie en el talón y las cabezas de los metatarsianos, en especial la primera y la 5 (25% de fase), así como el período de pulso (20% de fase), cuando bajo la acción muscular se desarrolla fuerza para el pie abandone el suelo. Toda esta fase implica un delicado equilibrio de fuerzas que ponen en juego todas las partes interesadas no sólo del pie anatómico, sino toda la unidad funcional de la extremidad inferior y la columna lumbar.

Cuando se utiliza talones diversos cambios ocurren en la fase de apoyo con una transferencia de peso al arco anterior del pie y la sobrecarga y hundimiento de este arco. Los dedos se curvan, la presión sobre las cabezas de los metatarsianos aumenta, como lo hace la fricción, y se van a desarrollar callos. El arco del pie se vuelve más cóncavo  asi como el tobillo más inestable. Los músculos posteriores de la pierna y del tendón de Aquiles se acortan y, con el tiempo, se debilitan. A nivel de la rodilla se da un aumento de la rotación con una sobrecarga que aumenta el desgaste de la articulación. En cuanto a la columna lumbar, se cambia su curvatura.

Para reducir estos efectos deberás:Usar zapatos de tacón alto en ocasiones especiales y no con regularidad.
Si no se puede prescindir de ellos comprar un buen calzado con compensación anterior.
Siempre que sea posible descálzate.
Haz ejercicio diario para compensar.
No aumentes de peso.
Descripción: Apoyar las manos en un móvil o en la pared, manteniendo la columna recta. Los dedos de los pies mirando hacia la pared, la rodilla delantera se dobla, mientras que la rodilla trasera se extiende. La flexión de la rodilla frontal guía la tensión sobre la parte trasera, para sentir tus músculos estirarse, pero cómodamente. Mantener la posición durante unos dos minutos y luego cambiar la posición de las piernas.
Descripción: Los pies bien juntos, las manos descansan sobre el suelo o sobre algo, que dé altura de modo que  la columna quede doblada y las rodillas extendidas o moderadamente flexionadas debido a la tensión que se siente en los músculos de las partes posteriores. Manten la posición durante unos dos minutos.
Descripción: Tendido de espaldas, con los talones apoyados en un móvil o una pared, los pies mirando hacia el suelo, y con las rodillas extendidas. Mantén la posición durante unos cinco minutos.
Descripción: Con una pelota o un objeto cilíndrico,  hacer que se deslice en la plante del pié hacia delante y hacia atrás, evitando demasiada presión sobre el objeto. Hacer este ejercicio durante unos dos minutos en cada pie.

Fuente:Yo y mi cuerpo.  Luzia Alves




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