jueves, 16 de mayo de 2013

Drenaje linfático


Drenaje linfático


En las antiguas escuelas griegas de Hipócrates y Aristóteles ya se hablaba de vasos que no transportaban sangre, sin embargo, hoy todavía se levantan diversas cuestiones relacionadas con el sistema linfático.
Podemos definir dos partes constituyentes del mencionado sistema linfático, a saber: una red de vasos linfáticos que están por todo el cuerpo con excepción de los dientes, los huesos, la médula ósea, el miocardio y todo el sistema nervioso central; y un conjunto de órganos y tejidos linfáticos diseminados en lugares estratégicos del organismo.
En tal sistema se consideran tres funciones de la fisiología:
• Función de defensa del organismo contra los agentes microbianos;
• Función de nutrición representada sobre todo por el sistema linfático intestinal;
• Función circulatoria.

Es en esta última función que se interviene cuando hablamos de drenaje linfático.
A nivel intersticial el capilar linfático absorberá macromoléculas proteicas, líquidos y otras sustancias resultantes del metabolismo celular que no pasan en el capilar venoso y que constituyen la linfa, un papel fundamental de la homeostasia.
La circulación de la linfa se va realizando por medio de los vasos linfáticos, que poseen válvulas que impiden su regreso y se juntan con la sangre venosa a través de las venas subclavias. La circulación de la linfa (cerca de 3 litros en 24 horas) ocurre por la contracción de los músculos lisos de la pared de los vasos, por pulsión de las arterias que acompañan los grandes vasos linfáticos, por la diferencia de presión torácica durante la respiración y por la propulsión resultante de la contracción de los músculos.

El transporte de la linfa es lento, sin embargo, se intensifica entre 10 a 30 veces con la actividad física y con los movimientos pasivos (por eso los resultados obtenidos con la técnica de Vodder).

Cuando inspiramos, el diafragma comprime las vísceras abdominales aumentando la presión intraabdominal y baja la presión intratorácica, porque aumenta el volumen de la caja torácica. Esta acción no sólo permite la entrada de aire oxigenado, mas funciona como un émbolo que facilita y estimula la circulación venolinfática.
Si se despierta por la mañana con la sensación de tener las manos gruesas, si los anillos no quieren salir de los dedos, si se siente entorpecido/a mentalmente y todo esto cambia con el movimiento, si las piernas y los brazos los siente como plomo, piense en estimular su drenaje.
No olvide el ejercicio y no olvide la respiración.
Aquí van algunas sugerencias de ejercicios respiratorios:

1. Inspirar por nariz lenta y profundamente haciendo barriga grande. Retener el aire durante 5 segundos y en seguida expirar lenta y profundamente por la boca, contrayendo los abdominales. Repetir diez veces.
2. Con las manos detrás de la nuca aleje los codos mientras respira por la nariz, en seguida junte los codos mientras expira por la boca. Repita diez veces.
3. Inspirar como en el ejercicio 1, después sostener la respiración y sin expirar contraer y relajar los abdominales. Cuente hasta 5 y después expire. Repetir diez veces.
4. Mientras camina haga la inspiración con el doble del tiempo de la expiración.
5. Abrir los brazos y juntarlos sobre la cabeza mientras inspira, en seguida llevarlos al tronco mientras expira. Realice diez veces.
Si siente que está mareado debe parar y respirar normalmente y recomenzar posteriormente. Tal puede suceder a las personas que tengan poca amplitud respiratoria y necesitan avanzar más lentamente.

EL MASAJE LINFÁTICO provoca la mejora y más rapidez en la depuración de la sangre eliminando por medio de la linfa productos de desecho y enriqueciendo así la sangre.




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